El origen del yoghurt tipo griego

Uno de los ingredientes más sanos en el mundo tuvo su inicio en el mediterráneo, se creó naturalmente y con una receta única.

Autor: Antonio Dávila

Se cree que el yoghurt llegó al Mediterráneo en algún momento de la Edad Antigua. En Grecia el consumo de yoghurt se extendió, desarrollándose una variedad local que logró, con el tiempo, las características distintivas que distinguen hoy a ese producto. Lo que sí es seguro es que hace mucho tiempo Athanassios Filippou fue el creador de la receta secreta para el yoghurt tipo griego FAGE Total (fa-yeh). Desde 1926 no contiene nada más que crema de leche natural y cultivos vivos 100% naturales para darle ese sabor característico al yoghurt. No lleva azúcares, endulzantes, preservativos, crema o leche en polvo, etc.

En los últimos años el mundo ha descubierto lo que los griegos ya sabían siglos atrás, pues este producto lleva más de 200 años en existencia y el mismo tiempo elaborándose artesanalmente en tierras helénicas. La realidad es que el yoghurt tipo griego se distancia mucho del yoghurt que conocemos en occidente, la elaboración por colado de FAGE Total resulta en una textura cremosa, sedosa y un interior empaquetado con proteínas y muchos menos carbohidratos.

Un dato interesante es que aún cuando en Grecia hay muchas variaciones de yoghurt como mezclado con frutas y otros sabores naturales, el más recurrido ha sido siempre el natural. De hecho se come a todas horas del día, puede ser visto como parte de la botana al inicio de una comida complementado con aceite de oliva y pepinos, un tradicional tzatziki. Ahora, cuando se le decora con un simple chorrito de miel se convierte en un postre sano e indulgente.

El yoghurt tipo griego de FAGE Total no es sólo un producto más, sino que también representa milenio de cultura artesanal griega. Cuando uno lo incluye dentro de su dieta está rindiendo tributo a milenios de bagaje gastronómico del mediterráneo además de estar cuidando su salud. En Grecia tienen una forma de vida a la que le llaman “good living”, la cual conlleva a cuidar de uno mismo y mantener la salud pero jamás sacrificando lo delicioso que puede ser comer bien y experimentar las cosas más enriquecedoras de la vida.